martes, 14 de febrero de 2017

Docentes de taller



Es necesario explicitar una diferencia: no es lo mismo ser un buen técnico a ser un buen docente de taller. Los objetivos que uno y otro profesional persiguen no son similares y hasta pueden ser antagónicos.
El buen técnico es un especialista en Gestión, Química, Electrónica, Informática, Construcciones, por ejemplo, y se dedica a resolver problemáticas vinculadas con la especialidad. Generalmente recibe una retribución por ese trabajo y su objetivo es realizarlo de la mejor manera posible para satisfacer al cliente o a él mismo según sea el caso.
El docente de técnica se dedica a enseñar. Su objetivo es brindar diversidad de alternativas al estudiante para que pueda acercarse al conocimiento y desarrollar habilidades y destrezas propias de la especialidad. Lleva a cabo estrategias didácticas diversas que adecua de acuerdo a la necesidad de los alumnos, a los recursos, al contexto socio productivo local, al proyecto institucional y a diversidad de factores que inciden sobre su práctica.
La intención de enseñar que tiene el docente de taller es la que lo distingue del técnico.
El técnico buscará más clientes y brindará mejor servicio a fin de obtener mayores ganancias.
El docente obtiene una retribución económica por la enseñanza y su trabajo es brindar alternativas para que el estudiante aprenda.

lunes, 23 de enero de 2017

FONDO NACIONAL DE INVESTIGACIONES DE EDUCACIÓN TÉCNICO PROFESIONAL

jueves, 28 de julio de 2016

La formación de profesionales reflexivos



“... La cuestión de la relación entre la competencia en la práctica y el conocimiento profesional precisa ser planteada al revés. No deberíamos empezar por preguntar cómo hacer un mejor uso del conocimiento científico sino qué podemos aprender a partir de un detenido examen del arte, es decir de la competencia por la que en realidad los prácticos son capaces de manejar las zonas indeterminadas de la práctica independientemente de aquella otra competencia que se puede relacionar con la racionalidad técnica.


Esta es la perspectiva de este libro que comienza a partir de las siguientes premisas: 


* Inherente a la práctica de aquellos profesionales que reconocemos como especialmente competentes existe una fundamentación artística.


* El arte es una forma de ejercicio de la inteligencia, un tipo de saber, aunque diferente en aspectos cruciales de nuestro modelo estandar de conocimiento profesional. No es intrinsecamente algo misterioso, es riguroso en sus propios términos y podemos aprender mucho estudiando detenidamente el nivel de ejecución de los prácticos especialmente competentes.


* El terreno de la práctica profesional, la ciencia aplicada y la técnica basadas en la investigación ocupan un territorio críticamente importante si bien limitado colindante en varios de sus lados con el arte. Existe un arte de definición del problema, un arte de su puesta en práctica y un arte de la improvisación: todos son necesarios para mediar el uso de la práctica de la ciencia aplicada y de la técnica." (Schôn; 1992)